Otra vez vuelvo a ese estado de completa ingravidez al que me someten cuando estoy encerrado entre sus muros, si se le puede llamar muros a la completa negrura de la que me encuentro rodeado. Es fría, sintética, hiriente.... Es como si a uno le sometieran a la mas absoluta desnudez y fuera observado por miles de ojos ajenos que solo te estudian como otro espécimen mas de una macabra colección, pero lo peor es cuando los "Dioses" gustan de someter a sus vasallos con su propio poder.
Cada vez que les pregunto el porque de mi existencia se mofan de mis cuestiones y me acusan de que un ser inferior como yo no sería capaz de comprender los designios que me aguardan como su leal siervo, que lo único que necesito saber es que ganaré un inmenso poder y seré el emisario de sus deseos.
No me está permitido expresarme.
La última vez que me atreví a intentar siquiera averiguar si esto era por mis pecados cometidos en vida simplemente me miraron aterrorizados y me preguntaron si me acordaba de algo y le hablé de aquella extraña melodía que me hacia sentir indefenso de la taberna.
Me arrancaron las alas que ellos mismos me habían dado, lentamente, tirando de cada fibra, de cada ligamento, de cada nervio... Parte de mi alma se rompió en pedazos en ese instante.
Para que no olvidara su superioridad y no me dejaran espacio para el libre pensamiento me incrustaron esos horribles artefactos. Cada vez que expreso arden como si de las mismísimas llamas del infierno se tratasen y me hacen caer en una especie de trance inducido... Me aterra caer en ese trance, me aterra revivir mis matanzas...Las almas de los caídos claman por mi, sus manos me apresan me desgarran y una y otra vez me arrancan las alas...
Ahora la sangre y la oscuridad recorren mi espalda como si de pluma y tinta sobre un lienzo en blanco se trataran, dibujan extraños símbolos en un lenguaje que creía olvidado hace mucho tiempo, serpentean en mis entrañas buscando focos de oscuridad de los que nutrir sus ansias de desolación y violencia.
Mi inconsciencia me aterra con fragmentos de lo que pasó antes de que ellos se apoderaran de mis pasos, de mi sombra ¿De mi "vida"?. Ahora solo se que he de esperar a que me reclamen de nuevo y haya de mancharme las manos de sangre, una parte de mi lo desea como si de el mas poderoso de los narcóticos se tratara pero la otra, la que intentan acallar pero no pueden, solo ven en ello un medio para reclamar todo lo que me han hecho pasar...cuando tenga la oportunidad...
La negrura se tornó blanco cegador y la ingravidez, gravidez. Caí sobre una superficie de tacto y temperaturas indefinidas, como todo lo relacionado con ellos. Una voz omnipotente resonó dentro de mi cabeza:
- Es hora de que nos ofrezcas algo de entretenimiento Portador de Alas -
Miré hacia arriba impasible, simplemente buscaban mi descontento para probar mi lealtad.
-Lucharas contra un oponente de tu magnitud -
Silencio.
La blancura empezó a tornarse luz solar, el suelo se torno en arena, el cielo se torno de un azul impecable. A mi alrededor aparecieron gradas llenas de todo tipos de seres etéreos que adoptaron formas humanas rápidamente. Todas eran extravagantes, desde seres tan famélicos que parecía que sus huesos se quebrarían por el mero peso del aire a otros obesos y sin extremidades visibles. Despreciaba a cada una de esas criaturas pero me abstraje y me concentré en el escenario presente ante mi. Veinte metros mas adelante se materializó otra criatura, mejor dicho, otro "portador de alas" pero con la sutil diferencia de que las suyas eran blancas.
Me iba a enfrentar a uno de sus vasallos directos en la arena. Solo me habían armado con una espada corta de combate y unas sencillas ropas negras, opuestas a las blancas de mi contrincante. Estaba claro que buscaban demostrar una confrontación entre el "bien" y el "mal", ¿Dónde empezaba uno y acababa otro? En mi interior sabía que nada de eso era válido ya, he matado a miles en el nombre de Ellos, supuestamente portadores de la luz y el bien.
Sopesé el arma en mis manos, estaba bien equilibrada, perfecta como todas sus creaciones, o casi todas. Me permití una irónica sonrisa para mi mismo.
Flexioné ligeramente las rodillas y sostuve el arma con la mano derecha y el filo hacia abajo, mi contrincante me imitó. Estudié su configuración corporal grabando a fuego cada parte que veía, analizando posibles puntos ciegos o débiles, extendí mis alas lentamente, con delicadeza. Me había costado mucho recuperarlas, muchas vidas había tenido que exterminar para que me las devolvieran.... Demasiadas.
Esta era solo otra mas.
- ¿Qué pasa "Portador de Alas" o debería decir " Ángel Caido"?-
Esa criatura lo sabía, sabía lo que me había pasado...
-Eres algo repugnante para los de nuestra clase, no puedes llegar a ello con matanzas simplemente naces con ello. Hoy actúo en nombre de todos los "Altos" voy a exterminarte como la asquerosa deformación de la luz que eres. Te devolveré a las tinieblas-.
Algo dentro de mi pareció bullir como el fuego, los fragmentos rotos atenazaron mi alma maltrecha como si de cuchillas ardientes se trataran.
Al segundo siguiente me encontraba volando a vertiginosa velocidad hacia mi oponente con la espada en ristre, el primer impacto fue brutal. Una inmensa ráfaga de aire recorrió toda la arena levantando una densa capa de tierra por el aire, los tajos de espadas eran frenéticos mientras nos elevábamos volando en círculos, la piel se rasgaba y la sangre fluía por doquier, el sudor se mezclaba con la tierra volviéndolo todo mas rugoso, cada movimiento era como rozarse la piel contra un vidrio afilado.
Mi enemigo empezaba a perder su ímpetu mientras su espada se iba mellando por el impacto de mis golpes, una ira ciega me guiaba, todo el público clamaba de horror al ver como "el otro bando" derrotaba a "el bando de la luz" y eso no pareció gustarle a ellos.
De la nada surgieron de nuevo esos cuernos con una luz purpúrea, color atribuido a los demonios y unas llamas de la misma tonalidad empezaron a surgir, nunca había sentido tanto dolor, era como si algo estuviera a punto de atravesar mi cráneo y doblegar mi mente a el mas absoluto de los caos. En ese momento mi oponente lanzo un tajo hacia mi cuello pero logre esquivarlo recibiendo solo un corte que abarcaba desde la sien derecha hasta debajo del ojo izquierdo, mi visión fue invadida por partículas de color carmesí mezcladas con una profunda oscuridad pero entonces sentí como esas palabras en ese lenguaje olvidado empezaban a formarse por todo mi cuerpo, el dolor disminuyó pero la rabia y el dolor de las que se habían alimentado esas oscuras y carmesís lenguas fluyó desde lo más profundo de mi ser. Las llamas purpúreas seguían surgiendo pero eso no me importaba, mi oponente me miraba aterrorizado y el publico gritaba de terror, pero Ellos no decían nada. Lancé mi arma contra el "Ángel" perforándole el hombro derecho y me abalancé sobre el por segunda vez, lo cogí con una sola mano ahora completamente llena de extraños símbolos gravados a sangre y oscuridad, mies dedos oprimieron su tráquea y vi florecer la desesperación y el pánico en su cara al no poder respirar.
Me elevé tirando de el, tomé impulso y atravesé los aires en picado hasta estrellar su cuerpo contra la arena manchada de rojo.
Obligué a ese ser miserable a ponerse de espaldas a mi y le pateé para que cayera, agarre cada ala con una mano y grité por primera vez desde que tomaron mi existencia.
- ¡Veis que ni la luz ni la oscuridad tienen sentido, solo la sangre tiene color en este mundo! Os mostraré el día en el que tal como me hicieron sentir a mi, un "demonio" le arrancó las alas a un "ángel"-.
Se oyó un grito de dolor que nunca antes había sido exclamado ya que nunca había existido, el sonido que emite un alma al darse cuenta de que la realidad y los preceptos que le han hecho lo que es, se desintegran como si de cenizas se trataran.
Salieron con un borboteo acompañado de un chorro de sangre.
Un ser inmenso se materializó ante mi, el que decía ser mi padre.
Alcé la vista y lo mire desafiante.
-Incluso los Ángeles sangran, "Padre"-.
Y todo se torno Negrura y Silencio